𝐋𝐀 𝐈𝐍𝐅𝐋𝐔𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐏𝐀𝐓𝐑𝐎𝐍𝐄𝐒 𝐅𝐀𝐌𝐈𝐋𝐈𝐀𝐑𝐄𝐒

Cuando una pareja empieza la convivencia, no solo se encuentran dos personas sino que se vinculan dos sistemas familiares. Cada persona trae consigo todas las creencias, hábitos y patrones que ha heredado de su familia de origen y ahora, al encontrarse con otra persona y otra forma de vivir en el hogar, todo aquello que tenemos tan integrado se puede cuestionar para encontrar una propia manera de vivir.

Cuando dos vidas se unen y comparten un proyecto juntos, aparece la posibilidad de encontrar una manera de hacer distinta a la que cada persona aprendió en su infancia.

Hay aprendizajes explícitos, que se nos transmiten conscientemente y que podemos enumerar, y en cambio, hay otros inconscientes y que quizá hasta nos cuesta identificar.

Se trata de las “reglas familiares”, y existen tres tipos: las reglas que toda la familia conoce y comparte abiertamente (se habla de ellas), las que toda la familia conoce, pero no se nombran (si alguien habla de ellas, los demás aceptan que existen), y, por último, las reglas secretas: ni se habla de ellas ni se aceptan si se sacan a la luz.

Un ejemplo de estas últimas: “en esta familia no se habla de sentimientos y emociones”. En este caso hipotético, la familia podría haber normalizado esta regla y a la vez negarla si algún miembro comenta que sucede esto.

Con los patrones familiares pasa algo parecido: los asumimos de forma inconsciente y los normalizamos, llevándolos a nuestro nuevo hogar creado, ya sea siguiendo los patrones igual y en lealtad a lo que vimos en nuestra familia, o por rechazo y queriendo hacer justo lo contrario.

La influencia de estos patrones existe y no nos hace libres. Por eso, poniendo consciencia podemos poco a poco romperlos y escoger qué queremos para nuestra vida y hogar, sea en pareja, en familia o solos.

Y tú, ¿reconoces los patrones familiares en tu vida?
 
✍ texto : Gemma @educarjuntos
☼ ilustración : Greta @gretaserra

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