Mucho se habla hoy en día del empoderamiento femenino pero…
 
¡¿dónde queda ese empoderamiento cuando muchas veces ni una misma sabe lo que tiene entre las piernas?!

La sexualidad resulta indispensable, por no decir imprescindible, si realmente quieres empoderarte. Y es que el poder no es algo que atrapar allí a fuera, sino que está dentro de ti, en lo más profundo de tu ser, en tu sexualidad.

Una mujer empoderada (aunque yo prefiero decir PODEROSA) sabe lo que le gusta, sabe lo que la hace vibrar, comprende su cuerpo, sus tempos, sus emociones y sabe sacarse partido.

Sabe conseguir lo que le gusta, no se queda esperando a qué otra persona ahí a fuera se lo dé. Toma las riendas y tiene presencia.

Para empezar a ser dueña de tu placer necesitas conocer tu cuerpo. El conocimiento es poder.

¡Así que métete mano!

Experimenta con distintas maneras de tocarte.

¡Hazte el amor!

Tienes un montón de piel que recorrer.

Respira.

Relájate.

El placer no tiene agenda ni horario.

Explora tu vulva y también tu vagina.

Dedícate ese espacio sagrado de autocuidado, de autoamor y de autoplacer. Huye del rapidito tipo descarga, profundiza en tu sexualidad.

Mírate, explórate, cambia maneras de estimularte, rompe esquemas, ¡juega!

Y sonríe.

Métete mano, baby.

El placer es tuyo, siempre lo ha sido y siempre lo será.

✍ texto : @marta_diport
☼ ilustración : @calola.love

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