𝐄𝐃𝐔𝐂𝐀𝐑 𝐉𝐔𝐍𝐓𝐎𝐒 𝐄𝐒 𝐀𝐏𝐑𝐄𝐍𝐃𝐄𝐑 𝐉𝐔𝐍𝐓𝐎𝐒
 
En la actualidad es prácticamente imposible educar en soledad. Los niños y niñas nacen en un mundo lleno de conexiones, con adultos compartiendo la crianza desde diferentes roles. La tendencia de nuestra sociedad es unirse, crear comunidad, crecer y aprender en red… ¿entonces para qué aceptar el peso que supone educar en soledad?
 
Acompañar a los niños y niñas no siempre es fácil: aparecen dudas, miedos, preocupaciones, dinámicas que se encajan y situaciones que remueven temas internos.
 
Todo lo que se nos remueve a nivel emocional también merece ser atendido, dejando atrás el miedo a expresar las dificultades y compartirlas con otras personas. Dar un paso adelante supone superar la idea de que no podemos equivocarnos, ser conscientes de que justo equivocarse en la crianza es lo normal, ya que los niños y niñas no nacen con instrucciones debajo del brazo.
 
Si la vida es aprendizaje, como no lo iba a ser la etapa de la maternidad.
Recuerda que tú misma eres el recurso más grande para educar, con tus habilidades personales y a la vez con los nudos internos que influencian en cómo te relacionas.
Cuando ponemos atención a nuestros nudos los podemos reconocer.
 
También al expresar nuestras dificultades y experiencias nos adentramos en el camino de la solución: tomamos nuestra responsabilidad para cambiar aquello que no está funcionando. Y así, poco a poco podemos ir encontrando las reflexiones que nos ayudarán a descubrir el propio camino para deshacer nudo a nudo.
 
Y en el compartir estas inquietudes podemos conocer caminos que han seguido otras personas para superar los retos de la crianza.
 
Por eso necesitamos reconocer que educar juntas y acompañarnos es natural, sano y liberador… aprendiendo en comunidad las unas de las otras. Compartir las ideas e inquietudes nos permite educar de forma más consciente y sentir el apoyo necesario.
 
✍ texto : Gemma @educarjuntos
☼ ilustración : Greta @gretaserra

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