𝐒𝐞𝐜𝐫𝐞𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐚𝐜𝐮𝐩𝐮𝐧𝐭𝐨𝐫𝐚
 
Durante muchos años fui víctima de mis corazas creadas cuando era muy pequeña para protegerme en momentos de tensión y conflicto. Siento que esas capas creadas en mi niñez me sirvieron para superar ciertas situaciones difíciles, pero a la vez cambiaron aspectos de mi personalidad.
 
Mi esencia había sido ahogada por esos escudos de protección y yo me volví una mujer introspectiva, vulnerable, con baja autoestima y con muchos miedos. Huía de situaciones conflictivas porque era muy doloroso para mí volver a usar esas corazas que un día me ayudaron a seguir adelante.
 
Capé mis ideas, apagué mi voz para pasar desapercibida, para vivir de una forma aparentemente más harmoniosa donde no necesitaba conectar con el dolor ni con el miedo, pero mi esencia más profunda se estaba apagando y mi fluidez emocional estaba profundamente afectada.
 
Esa dinámica que me impedía soltar y que me llevaba a esconder mis opiniones y sentimientos para evitar situaciones tensas, generó mucha energía que se fue acumulando en mi cuerpo sin tener una vía de escape que le permitiera fluir. Esa energía Yang estancada, en mi caso se traduce a nivel físico en contracturas musculares y quistes ováricos.
 
A través de las terapias naturales pude drenar esa energia y al estar en contacto con ese fluir tuve el impulso de querer ayudar a mujeres con esos mismos bloqueos.
 
Ahora siento que mis corazas se empiezan a desplegar, permitiendo que mi esencia florezca…
 
Texto y foto : Ava @luasaludfemenina
 

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